lunes, 29 de marzo de 2010

máquina expendedora

Lo leo todos los días, pero una vez cada mucho tiempo, el "indique su destino" de la máquina expendedora del bondi, me da escalofríos.

El memba

Si alguien no sabe que memba es un capo, no sabe nada. Nomás pase y lea el segundo comentario que dejó en el post anterior.

miércoles, 24 de marzo de 2010

yo en otoño

Al final uno siempre termina siendo uno, no importa cuánto forcejee. Cambiante con el tiempo la forma de manifestarse, pero siempre la misma esencia. Lo más que se puede hacer, es observar atentamente, sin prejuicio, todos los días, porque va cambiando. Y encausarse de la mejor manera. Conocerse las mañas.

Hoy me agarró tristeza. Darme cuenta de que nada cambió, nomás había pasado el otoño. Ahora otoño otra vez, vuelvo a ser como en otoño.

En otoño se me caen las hojas, y crujo cuando alguien las pisa. Miro para arriba y veo la arboleda de Ciudad de la Paz, y a las cinco de la tarde, cuando salgo del colegio, ya es naranja oscuro. En la puerta del edificio, mamá me abre la puerta, y me abraza. Se hace de noche temprano. En otoño, se hace de noche temprano. Pensar en salir de nuevo, tan oscuro está...

domingo, 14 de marzo de 2010

Los hermanos

Fíjese bien, hermano mayor, como le brillan los ojos a su hermanito cuando usted habla, y él lo miiira, lo miiiiiiira...

Cuando eran chiquitos, él lo copiaba en todos sus juegos. Corría detrás suyo como una sombra, repetía sus palabras como un eco, se enojaba cuando se enojaba, lloraba cuando lloraba, reía cuando reía.

Ya más de grande aprendió a disimular, pero de reojo lo miraba jugar con sus amiguitos del colegio y, aunque un poco celoso, disfrutaba nomás de verlo, casi tanto como si jugara él mismo.

Fíjese como, aun adulto, su hermanito hace ruido cuando usted llega. Antes saltaba, gritaba, desplegaba sus gracias. Ahora el ruido lo hace adentro. Y sus gracias son mucho más refinadas. Fíjese como habla, como se mueve, como se muestra. Lo hace todo para usted. Quizás ninguno de los dos lo sepa, porque él lo hizo siempre, y ya no registra. Y usted lo conoce así, y no sabe que es de otra forma. Pero fíjese bien. En el fondo, su hermanito quiere ser como usted. No lo envidia, lo admira a muerte. Es su fan número uno. Grita y ovaciona desde la primera fila. Se ríe de todos sus chistes. A veces en silencio, a veces a escondidas. Pero para su hermanito, usted es el héroe.

viernes, 5 de marzo de 2010

Inge

Alumna de tai chi, de 89 años, me recitó un poema que le hizo a su mejor amiga, Gerti, cuamdo cumplió los 90. Me contó que había jurado no recitar más poemas, pero abrió la canilla del baño y las ideas salían a borbotones con el agua.
El poema contaba todo lo que Gerti hacía cada día de la semana, y cómo resolvía los problemas con eficiencia. Decía que Gerti era su gran amiga, que la admiraba mucho, y le deseaba muchos años de felicidad. Escuchándola, no se muy bien por qué, se me piantó un lagrimón.
Inge hizo la clase todavía un poco engripada, después de una semana en cama. Insistió en que practiquemos la forma 24, y se alegró de recordarla bastante bien.
Me fui pensando en mis amigos, y en que tengo suerte de estar rodeado de tan grandes maestros.

concluí

El amor puede tomar formas muy diversas y, a veces, muy extrañas. No todas ellas tienen nombre.