viernes, 30 de julio de 2010

claroscuro

"Oscuro", las cosas "oscuras", algo "oscuro", la palabra "oscuro" está muy asociada a lo maligno. Pero "oscuro" también es solamente oscuro, que está en la oscuridad, que no se ve.
"Aclarar" algo es ponerlo en palabras, explicarlo, traerlo a la luz. Se pueden aclarar las cuestiones oscuras.

Pienso ahora que la oscuridad no tiene nada que ver con lo maligno, fuera del pensamiento humano. La oscuridad es terreno fértil para lo demoníaco desde la mirada del hombre, porque las partes que no se ven están vacías para el que observa. El vacío se llena con fantasmas. De uno, de las miserias de uno.

Uh! Me acabo de dar cuenta! Los cementerios, las casonas viejas, abandonadas... todos los lugares asociados a los espíritus, son lugares vacíos. La muerte es un lugar vacío. Porque nadie sabe, es oscuro, no se ve.

Los demonios son exorcizados trayendo luz a la situación, aclarando. Y se aclara hablando, preguntando, pidiendo, explicando.

Debería empezar a ponerle signo de interrogante a las partes oscuras. Cada vez creo menos en la maldad. Ojo, también creo menos en la bondad.

lunes, 26 de julio de 2010

La cena de los novios

El problema era que ella vivía en el futuro, y él vivía en el presente. El futuro y el presente, por definición, no se encuentran nunca. El futuro está adelante, allá, a lo lejos, no existe. El presente está acá, ahora, embotado en el ya mismo. Igual vivían juntos, en un departamento de dos ambientes. Se llevaban bastante bien, salvo cuando se llevaban mal. A veces ella se deprimía de mirarlo siempre ahí, ahora, sin perspectivas de nada, todo igual. Y él se pudría de verla tan adelante, siempre adelante, nunca viviendo, preparándose para, a punto de.

Cuando comían, él miraba la comida en el plato, ella miraba el plato vacío. Para él no había más que comida en el plato, para ella el plato ya estaba vacío cuando mordía el primer bocado. Al terminar, él miraba el plato vacío, ella miraba la comida en el plato. Para él no había más que vacío en el plato, para ella el plato ya se había vuelto a llenar.

Como se amaban y querían cenar juntos, él le describía los ingredientes, las texturas y los aromas mientras comían. Ella miraba el plato, se concentraba, y lograba vislumbrar entre todo ese vacío una ensalada de todos colores, a punto de acabarse cuando la empezara a comer. Cuando terminaban, ella le contaba de los manjares que veía en su plato, repleto de delicias futuras que él, negado y triste por su plato vacío, a duras penas alcanzaba a ver.

jueves, 22 de julio de 2010

vida del gato

El gatito un día decidió irse. Se hastió de los mimos y los cachetazos, de no entender por qué, de tener que esperar para comer. Saltó por encima de la medianera y se fue, sin más. No se preguntó si lo iban a extrañar, si la decisión era conveniente, no se preguntó nada. Escuchó los maullidos de una gata que llegaban desde la calle, y el sonido le recordó la libertad que nunca tuvo. Cuando salió, no fue a buscarla. No le importaba más la gata que el hogar que dejaba.
Vagabundeó en la calle hasta su muerte, como había vagabundeado antes adentro de la casa, y tal vez se hubiera sentido solo si fuera hombre. Pero no era. El sol, la luna, el viento, el asfalto, los árboles, la tierra, las ratas, los bichos, alguna mano afectuosa, todos o alguno, siempre hubo algo, nunca estuvo solo, ni siquiera un ratito.

martes, 20 de julio de 2010

nada, dejá

mierda y dineros

Estos días de lluvia la mierda de perro se diluye en la vereda y se hace como una pasta, mucho más dificil de identificar. Por donde ando piso mierda, ya ni me importa, ni me fijo, aunque cada tanto un patinón, que se joda, si me rompo la cabeza será porque me la tengo que romper. Pero lo que me indigna son los dineros, dónde están los dineros que prometen?? Sigo teniendo la misma cantidad de dineros en el cajón de la mesita de luz que siempre a ésta altura del mes. Dos dineros, nada más. Encima Juancito me hizo notar que están usados, todos los dineros que me dan en la calle están usados, es una porquería. Yo te trabajo con todo mi corazón, con todo mi entusiasmo, y así me pagás vos, con un pedazo de dinero que encima está usado? No me sirven para nada, así como vienen se van, y cuando vengan más del retroactivo de la mierda pisada, entonces se irán más en alguna otra mierda. Mierda mierda mierda. Mierda y dinero, un solo corazón. Qué lindo. Por eso me gusta mi trabajo, porque si lo que queda es trabajar, entonces mejor trabajar en un trabajo que no sea trabajo, que sea vivir. El resto, todo el resto, no me sirve para nada.

miércoles, 7 de julio de 2010

para las dos criaturitas

Hay dos criaturas, literalmente, adentro de mi hermana. Son chiquitas, como de tres centímetros, y nadan, moviendo los bracitos a toda velocidad, en el líquido que cubre todo lo que conocen hasta ahora. ¿Qué piensan? ¿Qué hacen? ¿De dónde vienen? Son apenas un poco más que nada, y ya es un montón. En seis o siete meses más, van a caer al mundo, así, porque sí, desnudos, porque se agruparon las partes, se mezcló la porquería de papá y la porquería de mamá, y esas dos porquerías juntas formaron eso, como se forman hongos en una taza de café con leche olvidada en el microondas por dos semanas. Lo que resulte de esa alquimia, eso van a ser ellos. Y con eso van a salir a pelear. Porque se sale a pelear. Mamá y papá los esperan, y como los aman desde ahora, les van a hacer creer que hay un lugar para ellos, que el mundo aguarda con los brazos abiertos. No es mentira, es verdad, para la parte del mundo que somos su familia, por el tiempo que existamos. Pero no es verdad para otra parte, gigantesca, del mundo. Otra parte no los va a querer o, en el mejor de los casos, va a ser absolutamente indiferente a su existencia. Les van a poner trabas, les van a pegar, los van a olvidar, les van a romper el corazón mucho más que un par de veces, y de a poquito, de a poquito, les van a ir mostrando que no son más especiales que el resto, que todos creímos que íbamos a ser, pero no somos. Estamos acá, todos en la misma. Peleamos todos los días para vivir, porque tampoco la vida está garantizada. Cuando descubran eso, quizás se pongan un poco tristes. Yo me puse triste. Hasta que se den cuenta que no hace falta ser especial. Que uno es especial para la gente que lo quiere, y que uno puede hacer especial a la gente que quiere. Que esas dos cosas van de la mano, porque si uno aprende a querer, a querer de verdad, entonces lo van a querer a uno. Y querer no es difícil, basta con darse cuenta que somos la misma porquería, que caímos acá, así como nos tocó, con lo que tenemos y con lo que conseguimos, cagados de miedo, de inseguridad, de incertidumbre, y que luchamos codo a codo contra el mundo, y contra nosotros mismos, en una guerra sin sentido.

sábado, 3 de julio de 2010

Me hierve la sangre

Hoy, o ayer, no recuerdo bien, me pasó de nuevo, despues de mucho tiempo. Me hierve la sangre. Todavía no entiendo por qué, a veces me hierve. Empiezo a sentir el corazón latiendo fuerte, y la sangre corriendo con más fuerza, tengo que hacer algo, no sé qué, algo que no hago. Conozco algunos motivos, seguramente no todos. Tiene muchas patas la cuestión. Ya no sé qué hacer cuando me hierve la sangre, nada de lo que hacía ahora tiene sentido. Ese algo que empuja desde adentro, cuando sale es vacío. Y en el fondo, bien en el fondo, como de solvente, de sustancia que diluye la materia indesifrable, hay desapego, un desapego que empuja a todos para afuera, bien lejos, y que me empuja a mi, más lejos, más lejos. Dejen que me voy solo, bien lejos. Conozco lugares.