lunes, 29 de noviembre de 2010

El as

El as de espada puede ser la carta más chica o la más grande, depende a qué estés jugando.

viernes, 26 de noviembre de 2010

jueves, 4 de noviembre de 2010

che, ese cuento que escribí es casi autobiográfico, me acabo de dar cuenta.

cuento

Sin revisar y en media hora. GO!!!


La señora bruja tenía una casa en el tigre. Una casa de techo de paja, y ventanas cuadradas y enormes en las que ponía a enfriar tartas de jamón y queso.
Justo en frente, entre la casa y el muelle, porque todas las casas en el Tigre tienen muelle, tenía un árbol de moras.
La mañana de la historia en cuestión, una pareja de niños recién casados pasó salticando frente a la casa de la señora bruja. La niña se detuvo, y tomó una mora entre sus dedos índice y pulgar. La probó, y como estaba muy ácida la escupió inmediatamente exclamando "¡Que ácida está esta mora!".

La señora bruja, al oír el grito desde su habitación, se asomó por una de sus enormes ventanas cuadradas, advirtiéndoles "NO SE COMAN MIS MORAS, DE MI ÁRBOL DE MORAS!!!".
Los niños no hicieron caso, porque les divertía escuchar la redundante expresión de la vieja. Una tras otra siguieron arrancando las moras, y escupiéndolas. Y por cada una, la vieja gritaba "NO SE COMAN MIS MORAS, DE MI ÁRBOL DE MORAS!!".
Finalmente, indignada y afónica la bruja se calzó sus pantuflas y salió a la calle con la escoba. Una y otra vez los golpeó en la cabeza con el mango, y por cada golpe exclamaba "NO SE COMAN MIS MORAS, DE MI ÁRBOL DE MORAS!!".

El fantasma de los niños asesinados por la vieja bruja aún ronda los muelles tigreños, para advertir a los transeúntes sobre el árbol de moras, que fue removido y reemplazado por un limonero hace ya muchos años.