miércoles, 12 de enero de 2011

de Toro y Nico

Así que les pregunto, ¿y entonces cómo hacen para defender con la tibia, se te termina curtiendo después de tanto recibir, y ya no duele?, y los dos me contestan, no, boludo, duele cada vez. Ahí me cerró, ahí entendí como es. No era tan complicado.

lunes, 10 de enero de 2011

Pequeña anécdota en la vida de una nada

Primero fue una especie de pez, y nadaba junto a otros peces. Pero antes que eso fue nada. Como nada, nada pensaba, y no hacía mucho, pero estaba ahí todos los días, insustancialmente presente.
Se levantaba a la mañana, desayunaba y salía para el colegio. No levantaba nunca la mano cuando la señorita hacía preguntas, aunque supiera. Prefería el bajo perfil, y mejor que lo prefiriera, porque no podía otra cosa. Aprovechaba y se paseaba por el aula, entre los bancos, por las paredes y por el techo. A veces se metía en la nariz de alguno de los chicos, hasta que estornudaba y salía expulsado por el aire. Ahí quedaba flotando, a veces un rato, y otras incluso días, hasta que eventualmente terminaba en algún otro orificio. Lo bueno era que podía conocer a la gente por adentro, y entrar en las cavidades más pequeñas y profundas del corazón.
Fue metiéndose en una de éstas cavidades que un día quedó atorado. Calculó mal, pobre, y ni para atrás podía volver, ni para adelante seguir avanzando. Ahí quedó, solita su alma, por muchos años, escuchando el galope sordo de los latidos, enloquecido en la imposibilidad de ser otra cosa que una nada atrapada en el corazón.
Pasaron los años, el mundo cambió. Él mismo creció, y generó un vacío tan grande en el pecho del desdichado hombre, que terminó por matarlo. En su último suspiro salió la nada flotando, sintiéndose más nada que nunca. Como una hoja seca se dejó caer a la tierra para que la lluvia lo cubra, lo hunda en el barro, descendiéndolo hasta las raíces mismas de los árboles.

viernes, 7 de enero de 2011

de IT

Mi libro "IT" decía, y no se bien por qué me viene a la cabeza ahora: "a veces no se qué voy a hacer, la tristeza de verano no tiene cura".