sábado, 26 de marzo de 2011

Algo que decir

Parece como si las células, cada una, y las partes que las forman, se hubieran puesto de acuerdo, y quisieran decir algo. Pero no todas quieren decir lo mismo. Peor, unas quieren decir con la boca, otras con las manos, otras quieren mostrarlo con un dibujo o una foto, todas cosas diferentes. Las que están en la cabeza tratan de entender, de darle un sentido, para ponerlo acá. Pero ninguna se satisface, porque siempre hay alguna que se siente incomprendida o mal interpretada. Terminan ofendidas unas con otras, y deciden no decir nada. La sensación resultante, por lo tanto, no puede ser descripta.

EPITAFIO

"Aquí descansan los restos de Juan Manuel Marques de Almeida. Se cagó muriendo como un pelotudo".

Eso quiero que pongan.

martes, 22 de marzo de 2011

De Nietzche

"Tu alma estará muerta aún antes que tu cuerpo"

miércoles, 16 de marzo de 2011

la internet

Reviso los mails y el facebook como si estuviera esperando algo, lo mismo con este blog. Que cosa rara el vacío existencial q aparece cuando, por primera vez en mucho tiempo, no estoy esperando nada.

viernes, 11 de marzo de 2011

tratamiento de las heridas

Las heridas de las que voy a hablar son las que se producen ante el impacto o atravesamiento de una realidad con una certeza falsa o parcial, o en algunos casos con una incertidumbre.
La realidad deja lesiones graves, muchas veces permanentes, en éste tipo de estructuras. Son primero de un color intenso, como una brasa, y no puede distinguirse bien si son frías o calientes. De hecho, en el instante inmediato, la herida ni siquiera se siente. Se sabe que está, pero es tan grande la sorpresa de que el impacto en verdad se haya producido, que cualquier sensación pasa inadvertida.
Un tiempo después, la marca se torna roja, y arde, produce una sensación febril, debilidad, deseo de exhalar y exhalarse hacia la nada, y no ser, desaparecer.
Más tarde, de un color morado, empieza a doler. Molesta, y da bronca que moleste. Porque uno volvió a inhalar, y quiere seguir caminando. Pero a cada paso el dolor recuerda el impacto... y entonces se empieza el tratamiento.

La herida se trata diariamente. Se pone especial atención en protegerla del mismísimo impacto que la causó. Se la toquetea sin hacerla sangrar, y se procura formar un cayo. Cuando la herida sana, y no deja rastros de haber existido, se continua el tratamiento, de por vida. En algún punto del resto de la vida, uno puede llegar a advertir que dicho tratamiento implica más esfuerzo y dolor del que jamás implicó la herida. Más aún, se puede advertir que mientras uno puso todo su empeño en proteger la zona afectada, descuidó y dejó expuestas infinitas regiones más de sus certezas. En éste punto ya no hay retorno. Siga con el tratamiento de su herida. Quién sabe, capaz el próximo impacto sea en el mismo lugar. O tenga uno la dicha de morir con la herida y evitarse todo ese dolor.

miércoles, 2 de marzo de 2011

La trampa

Ahí estaban, como si siempre hubiera sido así, los dos juntos en la foto. Ella, que ya no era suya, si acaso lo fue alguna vez, con los ojos hacia él, cerrados en la mueca grotesca del beso impostado. Él, mirando hacia la cámara, parecía sonreírle a él, que observaba, con sus dientes blancos y relucientes, en un gesto jocoso de indiferencia, como ignorando los labios de ella tan próximos, y el abrazo alrededor del cuello.
Pasó a la siguiente foto. Sus caras enfrentadas. Muy cerca sus labios, ella sonríe. Él parece esperar el momento, los ojos cerrados, la expresión de entrega.
En el pecho, sintió los latidos de su propio corazón. En el cuello, la sangre correr hacia la cabeza. En las manos, el sudor, y el incontrolable temblor que empezó a propagarse por el cuerpo. Cerró los ojos para no mirar más, pero los siguió viendo. Ahora los dos sonreían hacia él, sus cabezas juntas, la mirada congelada, imperturbables mientras el dolor y la bronca crecían sin medida.