lunes, 27 de junio de 2011

No hay tiempo

de escribir nada. La vida pasa a toda velocidad mientras pienso en lo infinitamente pequeños e insignificantes que somos desde el avión, y en lo inabarcablemente inmensos desde abajo, desde el bichito que mira. Aunque lo pueda escribir, no tengo forma de conciliar las dos cosas siendo. Ni la mirada de ella que me mira, y la mía mirando al gato, y el gato mirándola a ella a la vez, y las tres distintas siendo ciertas.
Y ahora resulta que también el sur podría ser el norte, porque en el espacio no hay arriba ni abajo. Para qué mierda todo, y para qué mierda nada. Cómo carajo se puede llegar a escribir algo en este quilombo, con el tiempo muriéndonos a toda velocidad, y tan lentamente dejando clarísimo que no hay nada claro.

lunes, 13 de junio de 2011

Dispersión y descenso

es un poco lo que falla, pero no es solo el frío externo atacando los canales, son las otras cosas también. Las nenas con bronquiolitis, q me voy de un lugar, q me encuentro con gente del pasado, q si estoy haciendo bien las cosas, q reaparece la mirada psicótica, q no nos encontramos mucho en ese aspecto, q me cuentan sus tristezas y es verdad, son tristes, q siento q no puedo hacer nada, q no me sale aunque trato, aunque pego, y me pegan, y quiero pegar más fuerte, y me pegan más fuerte, q se yo, es un poco todo.