martes, 30 de agosto de 2011

stop motion

Volví pensando que tengo muchas muchas muchas ganas de hacer stop motion, como si de nuevo tuviera 15 años. Qué pasó en el camino?

lunes, 29 de agosto de 2011

guanteo

Miró al otro por encima del hombro elevado, que le cubría el pómulo, y pudo ver el guante rojo viniendo hacia él a toda velocidad. La imagen de su rival se bamboleó. En seguida la sacudida de un cross contra su cabeza, y un recto en el medio de la jeta. Cuando miró de vuelta, la imagen de su rival era una mancha de colores acuosa que bailoteaba de aca para alla. Se recompuso y vio sus propios guantes golpear una y otra vez, dos veces erró, el tercero entró. Tuvo miedo, supo que venía el contraataque. Se acurrucó, y ni siquiera miró cuando el otro lo golpeaba furioso, en los hombros primero, después con ganchos en el hígado, en las costillas, sintió un pichazo, y mientras una parte de él mismo pensaba estúpidamente que esa situación era extraña, que era peligroso, otra parte escondida en un lugar mucho más profundo de su ser empezó a comprender. Estaba vivo.

viernes, 26 de agosto de 2011

LA REPUTÍSIMA MADRE QUE LO RECONTRA PARIÓ

martes, 23 de agosto de 2011

la manija del bondi

En el 151 hay uno de esos aros para sostenerse, que cuelga a 45 grados \. Todos los demás caen como deben, atraídos verticalmente por la gravedad. Pero este no. Pende a 45 grados, y ahí se queda entre todos los otros. Llama la atención verlo ahí, en medio de los demás que se balancean un poco en las curvas y llegan, si, a los 45 grados, pero siempre vuelven a su posición original. Uno lo mira, y al principio no entiende bien, es como un sueño, algo que se corrió un poquito nomás, unos 45 grados de la realidad. Pero al rato de observar como las demás manijas se unen a ella cuando el colectivo dobla, y la dejan de nuevo sola cuando sigue en línea recta, se empieza a entender. Hay una curva que para el aro este sigue siendo. El fantasma de una inercia que todavía lo empuja.

sábado, 20 de agosto de 2011

Las tías

Las tres son hermanas, y se nota porque casi se puede oler la sangre en el aire, por encima del aroma a jamón y queso que se desprende de la tarta.
Las tres aprietan los ojos en vez de pestañear, y están un poco en la conversación, y un poco en algún otro lugar de su cabeza, que ven, se nota, bastante mejor de lo que ven la cocina en la que están sentadas.
Hablan, y se refieren a objetos, espacios y personas que asumen entendidos, "estaba en el coso", "el golletito este". Sin embargo logran entenderse bastante bien, llenando los vacíos con las imágenes arbitrarias que surgen de su propia interpretación, y que son parte de ese mundo que está superpuesto, ocupando el mismo tiempo y espacio que la cocina, pero invisible a los ojos de cualquier otro.
De a momentos se hacen silencios largos, mientras las tres miran sus propios pasillos, y cada una está lejos, aunque estén sentadas en la misma mesa. Entonces M, o L, o R habla, y las otras dos la observan desde la distancia, pestañeando fuerte como hacen ellas. Desde allá lejos la distinguen perfectamente, al final del pasillo. Porque los tres pasillos son larguísimos, miden años y años, pero se unen al final, al principio, cuando vivían en el campo, y el mundo era tan distinto.

martes, 16 de agosto de 2011

otra de la abuela Gloria

Nos sentamos a tomar mates en la mesa del living, y mientras ceba me cuenta que la operación de cataratas fue muy bien. Ahora no usa anteojos, y no estoy acostumbrado a verla con los ojos así de desnudos, parecen tan chiquitos.
Me dice consternada "... por ejemplo esta cuchara. Yo la veo, y me parece que es más chiquita que antes. Pero pienso, ¿es que ahora la veo más chiquita, o es que antes la veía más grande?". Yo me cago de risa, y ella se me une, desparramándose sobre las migas del mantel. "¡¡Claro, ¿Cómo es de verdad?!" pregunto, y ella levanta la cabeza y me mira en medio de la carcajada, con los ojos chiquitos y enrojecidos, asintiendo. Por un momento pienso que su risa se parece demasiado al llanto. No termino de entender si es por eso, o por la pregunta, que me vienen tantas ganas de llorar.

viernes, 5 de agosto de 2011

Monólogo de Carlos (tipo)

- Y claaaro... vos imaginate, hace 40 años yo le daba cuatro vueltas al Luna Park caminado. Don Vitor me decía "no cruce las piernas, Carlo", claaaaaaro, fundamental, si cualquier boseador sabe, bueno, no, los desmañados estos que ves ahora no, si tiran veinte golpes y erran treinta, y si, claro, vos te reís, pero estos pibes no tienen idea de nada. Vos miralos pelear, no, mirá como se paran nada más y ya te das cuenta, estos pibes no tienen idea. Si vos solito te das cuenta, cuando lanzás el golpe_ se pone en guardia y estira el recto de derecha_ tiene que ser perfecto... ¿ves? ¿Ves cómo mantengo la línea? No me paso ni un milímetro. Don Vitor me decía "grábeselo en la cabeza, Carlo, los golpes no son comida". Me daba golpecitos en la cabeza así, para que lo grabe, y me repetía "los golpes no son comida". Ahora vos agarrás y ves cualquier pelea en la televisión, y fijate como se van atrás del golpe, fijate como quedan, claaaaaaro, quedan espuestos. Y esto no es cuestión de dar y recibir, esto no es uno a cero, uno a uno, dos a uno, dos a dos, no no no, esto tiene que ser uno a cero, dos a cero, tres a cero, claaaro, los golpes no son comida, grabátelo en la cabeza, Juancito.
Bueno, el paso. Adelanto la de adelante, junto la de atrás. Cuando voy atrás, retrocedo la de atrás, junto la de adelante, ¿ves? Bueno, así. En mi época, cuatro vueltas me daba yo al Luna Park caminando. Por ahí veía que la gente se reía, y Don Vitor me decía, no les haga caso, Carlo, que se rían, claaaaaro, ellos se ríen porque no entienden...