domingo, 30 de septiembre de 2012

La ciudad, limpia


Primero era una salpicadura roja en la vereda, pero más adelante se veía que algo se había arrastrado y dejado una huella chiquita. Unos pasos más delante de nuevo se hacía gotitas, y otros pocos más se hacía un charquito. Las patitas habían seguido avanzando, dejando un rastrito que por momentos se hacía un poquito a un lado, y por momentos un poquito al otro. En algunas partes se perdía, y parecía que no había más. Pero entonces reaparecía, y se veía seguir adelante, doblando en la esquina, justo por el camino que seguía yo. El animalito sentiría dolor con las patitas ensangrentadas.

A la mañana siguiente las veredas estaban baldeadas. La mugre de las patitas ensangrentadas se limpia de la vereda con agua y lavandina. Que los animalitos no ensucien la vereda, que se mueran limpios, o en otra parte.