miércoles, 27 de febrero de 2013

lo que sube

El muerto flotaba a mitad de camino entre el fondo y la superficie. El agua era amarillenta y tibia por los fluídos que emanaba, por el moho que cubría las paredes de la pileta,  por la luz del atardecer que se filtraba entre la mugre del techo vidriado, o capaz por todo eso junto.
No sé exactamente en qué momento me metí. Creo que imaginé, presentí, temí, que las bacterias dentro de sus tripas podridas empezaran a generar gas. Que algún cambio físico químico, que alguna magia, que algún destino lo hiciera aparecer flotando de nuevo en la superficie.
 Pataleando en el agua sentí la textura de su mameluco de colores debajo de mis pies. Salté sobre él, empujando hacia el fondo, queriendo pesar y hundirme  hasta el fondo con él. Pero mis pies cedían solamente donde pisaban, y el resto del cuerpo se precipitaba en movimientos exaltados, con las manos enguantadas extendiéndose hacia la superficie,  no decididas, no determinadas, solamente irrefrenables, solamente subiendo, como una burbuja de aire en el agua.

miércoles, 13 de febrero de 2013

Algo que escribí en las vacaciones

En  la casa había un pozo, enorme, en el medio del living. La gente que entraba a veces no lo veía, enceguecida por la claridad de la calle, y terminaba estrolada contra el fondo.
 Nadie en la casa sabía cuán hondo era el pozo, pero todos asumían que bastante, porque no se escuchaba el impacto de los cuerpos, solamente el grito que se alejaba, se alejaba, y se perdía.Tampoco se sabía bien cuanta gente vivía en la casa, porque nunca se encontraban todos juntos. Y había muchos cuartos. A toda hora las puertas se abrían y se cerraban, la gente entraba y salía, y las luces se encendían y se apagaban. Tintineo de llaves, tacos contra el piso de madera, perfume de oficinistas sensuales en minifalda. También toses desde el baño, pedos, suspiros de aliento embotado, caliente y pesado. Solo por momentos, a veces, a la madrugada, silencio. Silencio.

 Cierta vez se convocó a una reunión alrededor del pozo, para buscar una solución a algunos problemas de infraestructura que los vecinos venían manifestando. Empezaban a aparecer manchas de humedad en el techo del baño, y había quienes pensaban que ya era hora de cambiar el empapelado de las paredes del living, que era muy lúgubre.

Solo unos pocos de los que asistieron a aquella reunión lograron mantener el equilibrio, caminando de costado, bien pegados a la pared. El resto, la enorme mayoría (creo, no se sabe cuanta gente vive en la casa dije), cayó irremediablemente y se perdió en la oscuridad del pozo. Los que quedaron coincidieron en que era necesario, impostergable, resolver el tema de la humedad, porque ya empezaba a despegarse la pintura. Respecto al empapelado, las opiniones estuvieron divididas.

viernes, 8 de febrero de 2013

Kung Fu

Por qué?? Por qué todos te quieren?

Porque les miento