viernes, 19 de abril de 2013

no sé que día es hoy

Salgo de la ducha sintiendo que estuve media hora, pero cuando miro el reloj pasaron diez minutos. No hay nada para desayunar. Nada. Y hoy se almuerza en la calle, con suerte de parado, sino caminando. Corro a comprar medialunas, y ya no sé cuánto tiempo pasó. Tengo que hacer un esfuerzo bastante importante para acordarme que hoy es viernes, que es viernes, no jueves, no martes, jueves. ¡Viernes!. Miro de nuevo la hora en la computadora mientras como las medialunas y me tomo un té. El tiempo se desdibuja, se dobla, se superpone. Y cuando leo el mensaje de mi amigo que ya no veo, y pienso en la gente que pasó por mi vida, el té con leche se siente como whisky.

sábado, 6 de abril de 2013

misantropía

Un nene se mete al agua, está el patio de la casa inundado. En las escaleras se queda sentado, y empieza a vibrar como loco, porque la electricidad le recorre el cuerpo. Nosotros miramos, no sabemos que hacer. Entonces desenchufo el cable y voy a ver como está. Está vivo.
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Mónica abre los brazos y parece que abraza el sol cuando la luz del atardecer le envuelve los brazos. Tomy está contento y sonríe. Todo es suave y está bien. El aire corre por los pulmones de Tomy, y no hay nada que arreglarle en el pecho. Yo lo quiero como habría que querer a un papá, por decir algo. No sé como habría que querer a un papá. Lo quiero como supongo que habría que querer a un papá. 
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Ahora quiero ser cardiólogo. No, cardiocirujano. Y boxeador. Porque entendí lo que es la misantropía. Los amo a todos. Los quiero cagar a trompadas. Como a Bruno Diaz, el gato. Es todo lo mismo.