sábado, 29 de junio de 2013

Clave

Protegerme de mí mismo

martes, 18 de junio de 2013

18 de junio 2013

El momento del año es propicio, porque es justo  la mitad, cuando ya hubo tiempo del entrar en ritmo, porque el cuerpo y la mente tuvieron tiempo de adaptarse a la hora de levantarse y de acostarse, y a los horarios de las comidas, a los niveles de disfrute y de sufrimiento, por poco o mucho que sean. Ésta persona decide entonces que no es una persona de verdad, se siente capaz de todo, y a la vez no es que se sienta capaz, es más bien que no se siente incapaz; o directamente no se siente. No tiene percepción de sí misma. Piensa que si quisiera podría mirar a los ojos a una extraña en la calle, y decirle: "qué mierda me mirás, estúpida?" O decirle que tiene una sonrisa hermosa, con absoluta objetividad, poque la verdad que a él esa sonrisa no le genera nada. Pero a la vez, seamos honestos, todo le genera todo, y a un ritmo tan elevado que está casi insensible, como si lo palmearan en la cara una vez atrás de otra, a tal velocidad que se adormece la piel, y es un no sentir nada sumamente excitante, entre doloroso, vertiginoso, y le gusta le gusta.

Ésta persona sabe sostener la mirada con los ojos muy abiertos y le da placer la incomodidad que genera; los ojos vidriosos del que le habla a él le parece que mienten, aunque sepa en su cabeza que son honestos, que eso se llama tristeza, no les cree.

Se le cae la cara a ésta altura del año, y por eso cree que el momento es propicio, como dije, está entrado en ritmo, deja que la cara se le caiga y no entiende cómo la sostuvo tanto tiempo. Se da cuenta de que vivió equivocado.