lunes, 19 de agosto de 2013

2X4

Hay un lugar en el que se deposita la confianza, es en la calle por la que caminamos de noche agarrados de la mano.Cuando bailamos el tango, si se puede llamar a eso bailar el tango, nos miramos por momentos, yo cuando no miro los pies, y pienso nada más en el dos por cuatro que recién aprendo. La confianza está también en el dos por cuatro, que después de repetirse un par de veces se hace tan insoportablemente predecible. No es confianza. Para confiar no hay que saber. Yo sé lo que sigue. Lo insoportable no es la confianza, es la des-confianza. Tener que saber lo que viene, para que salga bien. Lo insoportable es querer que salga bien. Pero cuando caminamos esa noche agarrados de la mano, ahí un momento no supe, no quise saber. Ahí sí  se deposita la confianza. En lo que no sé.

domingo, 4 de agosto de 2013

todo no se puede

El mediocre termina aceptando que lo van a odiar, porque es medio hijo de puta. Como es mediocre, acepta también que no va a ser el más hijo de puta, va a ser un hijo de puta más, de esos que no joden a nadie en particular, pero no piensan en otra cosa que en ellos mismos.  Se abre paso a trompadas mal dadas, porque ni pegar bien sabe, y avanza con decisión, sin intención, pero pisando las cabezas de los que se le ponen adelante, esas que tienen caras que a él ni le calienta mirar.
El tipo éste sabe que sus amigos y su familia se hacen viejos, pero no les pega un llamado ni por puta. En su tiempo libre se ocupa  de sí mismo, que es lo único que más o menos sabe hacer. Menos que más.
El hijo de puta está convencido de que el mundo le debe algo.