viernes, 17 de junio de 2016

Dice Serrat (a quien debo mi nombre)

Uno se cree 
que las mató 
el tiempo y la ausencia. 
Pero su tren 
vendió boleto 
de ida y vuelta. 

Son aquellas pequeñas cosas, 
que nos dejó un tiempo de rosas 
en un rincón, 
en un papel 
o en un cajón. 

Como un ladrón 
te acechan detrás 
de la puerta. 
Te tienen tan 
a su merced 
como hojas muertas 

que el viento arrastra allá o aquí, 
que te sonríen tristes y 
nos hacen que 
lloremos cuando 
nadie nos ve. 

sábado, 4 de junio de 2016

Dios los junta y el viento los amontona

Después de intentar y fracasar, intentar y fracasar, intentar y fracasar, no lograron lo que decían que intentaban, pero lograron lo que en verdad querían lograr.

Y así fue como todos pudieron tener la vida desquiciada y miserable que querían. Ahora son felices y miserables. Capaz, descubrí recién, lo primero por lo segundo.

Nos visitamos de vez en cuando y nos podemos sonreír y abrazar desde lo más hondo de la miserable felicidad.

Te amiga con la vida por una horita o dos, como a las tres y media de la mañana.