domingo, 22 de enero de 2017

Julia de un año y tres meses

Julia ya no babea tanto. Ya casi no usa la boca para conocer el mundo. Mira, toca, y agarra. Es un híbrido entre beba y nena. Camina ligerito, balanceándose para los costados, y un poco para adelante y para atrás cuando frena o baja la velocidad. Generalmente cae de culo cuando para, ya es parte de su técnica. Muchas veces grita cuando camina así de rápido, moviendo los brazos para todos lados como una loca. Parece una viejita loca.

 Antes de caminar gateó. Gateó de coté, arrastrándose sobre un hemiculo.

Juli hace un seudo llanto cuando ve que me voy. O cuando alguien, otro, se va. Se le pasa en seguida. Prueba, no quiere que la gente se vaya.

Cuando llego Juli sonríe, aunque no siempre con la boca, y va a buscar sus juguetes. "Babo". "Babo" es su palabra favorita. Sirve para decir bebé, Bruno (el gato), y Batman. Batman fue su primera palabra. La dijo mirando el cuadro de Batman que me pintó Juancito. La dijo bastante bien, "baaamaan". Le da besitos a su batman osito. Todas las palabras van degenerando en Babo, que es una síntesis perfecta, la palabra única. Para casi todo lo demás le basta con un "mmmm...?" señalando lo que quiere. "Mmmmmm" usa para corroborar su pedido cuando le preguntan "querés esto?".

En la plaza hizo una amiga. Matilda. Su relación consiste en sonreírle de lejos, pasar caminando ligero por al lado de ella, sentarse en la cima del tobogán en silencio, y pelearse por la palita de turno en el arenero. Una vez le dio un beso.

Juli se ríe. Se ríe bastante. Llora cada vez menos. Y a veces, cada tanto, me abraza largo. Me abraza y se queda ahí un rato, quizás dormida, quizás pensando, quizás nada. Esas veces, cuando pasan, mi corazón queda en pausa, y me doy cuenta de que el tiempo no existe.

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